martes, 3 de diciembre de 2013

Bienvenido a casa.


Los ruidos en las casa viejas es algo común contando que una casa de más de 30 años tiene sus problemas, los primeros meses se hicieron ajustes en las tuberías, los pisos y el techo, pero los ruidos siguieron, pensamos que eran ratas o gatos, pero nunca vimos un gato y mucho menos un ratón, los días pasaron y el ruido seguía, nos acostumbramos a eso.
En unas vacaciones con mi familia estuvimos dos semanas fuera, al volver la situación cambió, el ruido normal de la casa se volvió un martirio para mi y mi familia, ya escuchábamos pasos, en muchos momentos parecían lamentos, en muchas noches parecían gritos de sufrimiento, la cosa pasó a mayor a mediados de octubre, los bombillos se estallaban, el agua de las llaves era turbia, todos los días pasaba algo inexplicable.
Optamos por remodelar la casa a finales de año, contratamos un grupo de reparación y mientras ellos comenzaban sus labores, varios vidrios de la propiedad se rompieron, el golpe nos hizo salir de la casa, revisamos la propiedad y no hallamos nada, la preocupación se incrementó.
A una semana de haber comenzado las reparaciones, el grupo me hizo llegar una queja, varias herramientas se les perdieron y pensaban que alguno de mis hijos las tomaba prestadas, lo cual me parecía absurdo un niño de 8 y uno de 5 no sabrían qué hacer con eso.


Una tarde en casa con mis hijos y esposa, volvimos a escuchar terribles ruidos en una de las paredes,  decidido a saber que era, tome el maso de los obreros y comencé a golpear la pared, los ruidos fueron en aumento por cada golpe que daba, parecía metálico, !Las Herramientas!  pense, despues de casi dos horas pude abrir un hueco lo suficientemente grande para poder entrar, a primera luz con la linterna vi las dichosas herramientas, era un espacio de unos 50 centímetros a través de la pared, pero perfectamente sellado, como era posible que estuvieran allí, mi esposa me ayudó a sacarlas, al revisar de nuevo el lugar no vi nada fuera de comun, me daba vueltas en la cabeza la idea de como fue que llegaron allí, saliendo por el hueco que había creado, sentí como me tomaron la pierna y no me permitían salir, el pánico me hizo botar la linterna, me era imposible salir, mi esposa me halaba por los brazos y mis hijos gritaban, sentía una mano tomándome la pierna, mi hijo mayor tomó la linterna del piso y la arrojó por el hueco, paso a unos centímetros de mi cara y cayó dentro rebotando por las paredes, la mano que me sostenía me soltó y pude salir.
Ya más calmado tome valor y me asomé con cuidado, en busca de algo que no comprendía, la linterna apuntaba al rincón de ese pequeño espacio y pude ver algo de lo que no me había percatado, un pequeño espacio en el piso y allí una caja de madera, entre y tome la linterna, apuntando cuidadosamente al pequeño espacio, al abrir la caja de madera mi alma salió corriendo del lugar pero mi cuerpo permaneció inmóvil, asustado salí como pude y llamé a la policía.
En la mañana siguiente, los obreros rompieron por completo la pared para que la policía forense ingresara sin problemas, hallaron el cuerpo de un niño no mayor que mis hijos, estaba finamente arropado, muy conservado, según supimos había sido un niño desaparecido hace unos treinta años, no hubo sospechosos.
Construimos de nuevo la pared, los ruidos cesaron y todo fue perfecto.
Una tarde, escuche a mi hijo mayor hablando en su habitacion, me parecio curioso y me asome con cuidado, mi hijo Adam no estaba hablando solo, había otro pequeño niño con el, era imposible mi esposa samantha estaba con nuestro hijo menor en el supermercado, me aterre al ver al niño voltear, los dos niños me miraron y Adam mi hijo dijo, Papá el es Max.
El rostro del pequeño se me hizo inmediatamente familiar, me sonrió y dijo gracias, para luego desaparecer, quede en shock, mi hijo Adam se despedía diciendo Chao Max.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Eso.


Y lo vi al abrir los ojos, no tenía una figura definida, claramente ante mis ojos un espanto, un diablo, intente gritar con todas mis fuerzas, pero no pude, esta petrificada, loca.

Mi cuerpo estaba pegado a la cama, un peso increíble me hundía a cada segundo, apenas si podía respirar, las lágrimas resbalaban por las esquinas de mis ojos, quería llorar más, pero ver sobre mi cama a eso, si eso, porque qué otro nombre le puedo decir a esa maldición que apareció esa noche volando por la habitación, una sombra, una energía pútrida, comencé a rezar en mi mente, un padre nuestro, dos, tres, pero nada cambiaba, solo la cosa pútrida se tornaba más feroz, pensé en mis hijos en la otra habitación, pero lo que eso generaba en mí era un dolor inmenso, una ausencia de alma, el terror se apoderó de mí, con las pocas fuerzas le intente gritar que me dejara, que quería volver a ver a mis hijos, con más furia descendió del techo hacia mí, cerré los ojos con mucha fuerza no quería ver, esa sombra estaba posada encima mio a unos centímetros, mi corazón zumbaba en mis oídos por la fuerza de los latidos, sentía mi piel quemándose, el olor putrefacto me hizo vomitar, casi ahogándome apretaba mis puños, el peso de eso me fracturó dos costillas, tome mi ultimo aliento, era el último esfuerzo que podía hacer.

Y grite, tan fuerte como pude, con el terror en mis pulmones, mi grito se mezcló con el sonido que generó esa cosa, fue una mezcla de gritos de dolor, de miedo. La cosa fuera lo que fuese desapareció enseguida, el peso desaparecio tambien, salte de la cama hacia el piso, respirando hondo, llenándome de valor, corri lo mas rapido que pude y prendi la luz. La habitación estaba tan vacía como los años en que quede viuda, fui a la habitación de mis hijos que oyeron el espantoso grito de esa cosa y el mío propio, estuvimos abrazados en el piso hasta que amaneció, en el hospital les conté lo sucedido, por supuesto que nadie me creyó, antes de salir una enfermera se acerco a mi, me invito a rezar un padre nuestro y me aconsejo que la sal era lo mejor para esos casos, en mi habitación hay en mi mesa y en la entrada, unas tijeras abiertas colgando detrás de la puerta, un revolver en mi almohada y valor, mucho valor para poder dormir.

lunes, 23 de septiembre de 2013

El Pactum



Mi nombre es Juan Carlos Lineros, tengo 36 años, casi 37, estudié teología y soy ministro de la santísima Iglesia,  me incorpore al seminario apenas cumpli los 16 años, muchos me critican pero creo que es una vocación desde que nací, bueno mi historia es de uno de mis trabajos con el Padre Vicente Ortega, el Padre es bien conocido en esta ciudad, tiene muchos años de experiencia en todo, desde matrimonios hasta cosas del más allá, en una ocasión vino una mujer de unos 50 años, muy exaltada, habló en privado con el padre Vicente, después de unos 20 minutos el Padre me mandó a llamar, me hizo entrar a su despacho, la mujer lloraba, tenía un rosario en sus manos y no lo dejaba de apretar, el padre me llamó al un lado de la mujer y me pregunto que si quería acompañarlo a una batalla, se me hizo extraño la forma en que el Padre le decía a aquella situación, obviamente le dije que sí, me pidió que fuera solo a rezar varios padre nuestro y que luego lo buscara para hacer una confesión para poder ir tranquilos, estaba muy feliz de acompañar al Padre Vicente. Media hora después nos fuimos en el carro del padre, la mujer iba delante con el Padre y lo guiaba por las callecitas del barrio, la mujer todavia seguia llorando, los nervios se me estaban subiendo mientras nos acercabamos, llegamos a una casa muy humilde, los vecinos nos miraban con miedo, el chisme se había esparcido rápido por las calles, una mujer se le acercó al padre Vicente y le besó la mano, el Padre apenas le sonrió y le dio su bendición, el padre era un santo entre los pobladores, muy conocido por sus dotes religiosos, entramos a la casa y el padre con una mirada me llamó, me dijo muy prudentemente que fuera fuerte, que iba a ser un gran paso en mi vida y que iba a ver las gracias del señor, mi corazón se llenó de alegría y de miedo, caminamos por un corredor hasta una habitación, la señora que nos había conducido le presentó a la señora que habitaba la casa, la señora muy nerviosa le explicaba al padre lo que pasaba, el padre solo asentía y le decía que todo estaría bien, le pidió a la señora que por favor trajera una toalla y un balde con agua, entramos a la pequeña habitación donde había una joven de unos 23 años, se veía muy asustada, cuando la joven vio al Padre Vicente empezó a llorar y a decirle que la ayudara, el padre y uno de los hermanos de la joven estaban también en la habitación, eran inertes, inexpresivos, tal vez porque no entendían lo que pasaba, el Padre Vicente me pidió que me uniera en oración al pie de la joven, rezamos un Padre nuestro y dimos gracias por ponernos en el camino de aquella familia, el padre extendió sobre una mesa los objetos que traía en la maleta de la curia, un misal en latín, tres crucifijos que era la trinidad, una pequeña botella de agua bendita, una pequeña toalla, un rosario y unas estampillas de plástico con las imágenes de la virgen y del niño Jesús, en la maleta traía una bufanda que se llama la estola, pidió mientras se acomodaba la estola que sentaran a la niña en una silla, sacó por último de la maleta una larga cuerda y me pidió que  ayudara a atar a la joven, el padre pidió que sacaran a los curiosos y que cerraran la puerta tras ellos, el Padre comenzó con la bendición a la familia y a la joven, el ambiente era terrible, las miradas se centraban en el padre mientras abría el misal, las palabras en latín hicieron mella en la joven que empezó a transformarse en algo, la madre mojaba la toalla y limpiaba la boca y el sudor de la joven, el padre Vicente incrementar la fuerza de su voz, la muchacha que era más bien delgada tomó una fuerza increíble, entre el padre y el hermano que eran hombres grandes no podían casi mantenerla sentada en la silla, la madre solo intentaba consolar a la joven, yo comenze a orar pidiendo por la pobre familia, el Padre Vicente gritaba el latin y la joven entro en estado como posesion, hablaba en lenguas y blasfemaba, el padre vicente tomo uno de sus crucifijos y lo introdujo en el balde con agua, la mujer siendo más pequeña que todos nosotros estaba doblegando nuestras fuerzas, la cara se le transformó y sus ojos se pusieron de un color amarillento, el Padre Vicente introdujo la toalla en el balde y dijo que esa era el agua de vida y con eso regó el rostro de la joven, la mujer vociferó de nuevo en lenguas, gritaba muy fuerte y empezamos a sentir que en la habitación no estábamos solos, había algo que impregnaba el ambiente de suciedad, el Padre tomó el segundo crucifijo y le gritó que en el nombre del hijo dejara el cuerpo de la joven y volviera a donde pertenecía, la joven con una fuerza sobrehumana se soltó y lanzó al hermano a unos cuatro metros contra la pared de la habitación, la madre de la joven se desmayó, el padre le pedía a su hija que se calmara, que volviera con él, la mujer lo tomó del cuello y lo levantó por los aires, el hombre que notablemente era bastante grande, mucho mas que la joven parecia un papel, el Padre Vicente le envolvió el brazo con la estola, con lo cual la mujer grito de forma macabra, soltó a su padre y lo dejó caer con fuerza en el piso, el hombre perdió el conocimiento con el impacto, el Padre Vicente con una voz firme sentó a la joven de nuevo en la silla, la mujer se calmó un poco, el Padre me tomó por el brazo y me miró fijo, me dijo muy sereno que yo era el único que podía ayudarle, que necesitaba de mi ayuda o ninguno de nosotros saldría de ahí, me impacto la calma del Padre, me concentré en sus palabras  y comenzamos las oraciones, la mujer chillaba y blasfemaba, hablaba en lenguas, el padre utilizando toda su fuerza se mantiene firme, estuvimos unos 20 minutos más hasta que la mujer nos dijo su nombre, más bien el nombre del ser que la poseía, no puedo decirlo por seguridad, pero por mis estudios sé que el ser que poseía a la joven era muy poderoso y tenía un alto cargo en las tinieblas, rara vez un ente de esa naturaleza entraba en posesión de una persona y muy rara vez la persona salía con vida de esa clase de fuerza, el Padre Vicente se tomó un respiro mientras doblegaba al ente, en ese breve espacio el Padre Vicente me pidió que siguiera con su labor, que jamas abandonara a la gente, que diera todo de mi, la joven o el ente recuperó el aliento y de nuevo seguimos con la batalla, unas horas después, el Padre no podía vencer a la posesión, tomó el tercer crucifijo y le gritó que en nombre del espíritu santo le ordenaba hacer un Pactum, el ente entró en calma y con una voz gutural empezó hablar en un idioma que jamas habia oido, el padre Vicente entabló en ese idioma una conversación que duró no más de 5 minutos, mientras ellos hablaban, yo estaba extenuado de rodillas al piso, tras las palabras de ambos el ente entró en risas, se sentó en la silla y me miro, la mirada más aterradora que jamas crei ver, solo me dijo en un perfecto español, que algun dia yo pelearia por las almas de las personas y que esperaría ese dia, me quede frio, el Padre Vicente puso la mano en la frente de la joven y esta se desvaneció en los brazos del padre, horas más tarde los padres y el hermano de la joven volvieron en sí, la joven estaba más tranquila y volvió a ser una joven alegre, el padre me tomó de las manos y me dio las gracias, las gracias por acompañarlo en esas travesías y me pidió que caminara junto a él, sus palabras me llenaron de alegría y de tristeza, años después el Padre Vicente murió de un infarto mientras dormía, me dejo sus preciados objetos en mi casillero, con una nota.


“Querido Juan.

Me encomiendo a nuestro Señor, pidiéndole que te llene de fuerzas en el largo camino en el cual yo no podré acompañarte, te dejo mis valiosas posesiones, no son lujos ni riquezas pero son los elementos que te acompañarán en las duras batallas que tendrás de ahora en adelante, confío en nuestro señor para que encuentres tu propio camino hacia mi, no sera facil tu enemigo pero ya lo conoces.

te llevo en mis oraciones y espero que tu me lleves en las tuyas, mi sacrificio no fue fácil pero con ayuda de Dios se que llegaras a mi y me liberaras.
con Dios siempre.

Padre Vicente Ortega”.

Padre Juan Carlos Lineros.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Y me levanté en medio de la noche


Y me levanté en medio de la noche, sobresaltado, agitado, confundido, el ambiente tenía un olor horrible, estaba en un lugar estrecho, no podía moverme, mis brazos estaban rígidos y no podía sentir mis piernas, la cabeza me dolía mucho y tenía la boca muy seca, el lugar estaba sumido en un negro profundo, muy oscuro, no recordaba porque estaba en ese lugar, sentía un gran vacio, algo me faltaba, algo muy dentro de mí había desaparecido, la sensación era extraña, no sentía frío ni calor, solo la oscuridad que poco a poco me intimidaba más, no se cuanto tiempo paso, no tenía noción del tiempo, solo estaba ahí, quieto, hasta que recordé, llego a mi de la nada, como un rayo y su trueno, recordé todo, torpemente y haciendo un gran esfuerzo doble mi brazo, mis dedos buscaron camino hacia mi pecho y en ese momento todo fue tristeza, ya sabia que habia perdido, ya no tenía alma, ya no tenía vida, estaba muerto.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Más allá


“Me llamo Luisa y tengo 17 años, lo que les voy a contar se que es dificil de creer, pero yo estube hay y es la única verdad, hace unas semanas nos entró la curiosidad por saber que había en el más allá, cosas de fantasmas y eso, era más bien un juego de niñas, más para asustarnos entre nosotras, no era más que una simple curiosidad, mi amiga Marisol nos trajo unas revistas esotéricas, entre tanta basura de las revistas nos topamos con un conjuro para ser exitosas y tener fortuna, era algo muy sencillo, unas velas, un círculo y palabras mágicas, tal vez el juego nos llevó más allá, decidimos poner en práctica el dichoso ritual, después del colegio salimos para la casa de nuestra amiga Marisol, una casona de grandes ventanales y solitaria, empezamos poco a poco a organizar nuestro ritual, las velas encendidas, mis tres mejores amigas y yo, todas tomadas de las manos, entre risas y bromas terminamos el patético ritual, luego nos sentamos en la sala de estar, aburridas decidimos dar un paso más en nuestra aventura, Marisol saco de la habitación de su hermano mayor una tabla ouija, nos quedamos mirándonos y sin chistar todas aceptamos el juego, nos sentamos de nuevo con las velas encendidas, nos preguntamos por las tantas historias que había sobre la ouija, pero la curiosidad mato al gato, después de un rato de estar llamando famosos muertos y de ver que nada pasaba, mi amiga Liz sugirió llamar algo más poderoso, nos tomamos unos segundos para pensarlo, todas accedieron menos yo, tal vez miedo o lo que sea que me alla dado lo agradezco, me senté a un lado solo a mirarlas, Marisol y Liz eran las más lanzadas, mientras Lorena y yo tratábamos de seguirles el paso, muchas veces no llegábamos a ser tan atrevidas, Lorena se sentó junto a ellas, les tomó unos minutos decidir a quién llamar, mientras se burlaban de mi por cobarde Marisol se lanzó y dijo que llamaran a Amón, nos quedamos mudas con las palabras de Marisol, todavía no se de donde saco el nombre, fueron unos segundos mientras escribían en la tabla, en silencio esperamos que algo pasara, la risa de todas nosotras rompió el ambiente, nos reimos de miedo, pero Liz seguía callada, algo en ella era diferente, Lorena trato de hacerla reaccionar, pero fue Marisol la que dio el primer grito de terror, la siguió Liz y Lorena, algo las espanto y yo que solo pensaba que trataban de jugar conmigo, yo estaba unos metros más atrás y no veía nada ni a nadie, las tres se intentaban esconder, los gritos me pusieron muy nerviosa, ya no queria jugar mas, me levante y fui a decirles que ya estaba bien de juegos, pero lo que vi me cambio la vida por completo, mis amigas no estaban jugando, algo les estaba atormentando pero yo no sabia que, Liz se tapaba los oídos y gritaba fuerte, Lorena se golpeaba la cabeza contra el suelo y Marisol trataba de arrancarse los ojos, me espante mucho, les gritaba con todas mis fuerzas que pararan, no sabia que hacer, intenté salir corriendo, pero Liz me tomo de la pierna y me enterró las uñas, estaban como locas, solté mi pierna y me arrastré a un rincón, no podía creer lo que estaba pasando, el rostro de Lorena estaba ya partido en dos y aun seguía golpeando el suelo, Marisol se había deformado la cara, Liz se paró del suelo y salió disparada por la gigante puerta de vidrio de la sala, dos pisos abajo hasta caer en el antejardín, a los tropezones llegue hasta Lorena e intente que parara de golpear el piso con su cabeza, hasta que cayó en mis piernas muerta, Marisol ya había tomado un pedazo de cristal de la ventana por donde se había lanzado Liz y se automutilaba el rostro, era espantoso, trate de detenerla, le pude quitar el trozo de vidrio de las manos pero ya era demasiado tarde, se había cortado tanto que se desangró, unas horas después llegaron los padres de Marisol y se encontraron con una masacre, en la ambulancia curaron mis heridas de la pierna y en el hospital los cortes en las manos por el vidrio que le quite a Marisol.”


*Extracto original de la entrevista con la Policía distrital de Luisa Sarmiento, Condenada a 38 años de prisión por el homicidio de sus compañeras de colegio en el año 1982.

NOTA: Una semana después de esta entrevista Luisa se desangró en su celda, aparentemente por las graves heridas en su cuerpo hechas por un objeto filoso, se desconoce el paradero del objeto ya que nunca se encontró dicho objeto en su celda.

Ataque de Panico


Mi nombre es Fabián Mendoza, tengo 38 años y 11 de casado, vivo cómodamente con mi esposa y mis dos hijos, Fabián de 9 y Carolina de 7, vivimos fuera de la ciudad desde hace 5 años, las historias de fantasmas son frecuentes en estos pueblos, pero jamás pensé que tendría que vivirlas, una noche en la casa estábamos cenando y en medio de la comida mi hija sufrió de un ataque convulsivo, nunca había tenido un episodio como ese, el susto fue tremendo, pasamos la noche en la clínica del pueblo, el médico la examinó y nos dijo que era difícil saber las causas, pero que la tuviéramos en observación, así pasamos la semana y no supimos porque fue, pero los días pasaron y mi hija cambió su comportamiento, se levantaba a medianoche gritando, poco a poco se fue enfermando, con mi esposa buscamos todas las soluciones o más bien buscando las respuestas, pero no llegábamos a nada, mi hija todos los días sufría de ataques de pánico, convulsiones, estamos desesperados, mi hijo mayor sufría mucho, nosotros le dedicamos todo el tiempo y energía a nuestra hija menor, un dia en la clínica con nuestra hija nos visitó una enfermera, su nombre nunca lo supimos, pero nos recomendó llevarla a la iglesia del pueblo, al principio no creímos que fuera cosa de espíritus, pero no teníamos nada que perder, la llevamos a la iglesia y tuvimos una cita con el cura de aquella iglesia, un hombre ya muy entrado en años, pero todavía recio, le contamos nuestro caso, el solo escuchaba, al terminar, el cura se paro y tomo un libro y una botella, le puso la mano derecha en la cabeza de nuestra pequeña, dijo varias palabras y esparció gotas de agua bendita sobre nosotros, mi esposa y yo solo nos miramos desconcertados, nuestra hija solo nos miraba, nuestro hijo mayor nos acompañaba, pasaron unos 10 minutos desde que el cura había iniciado su ritual, cuando nuestro hijo mayor se empezó a reír de forma estrepitosa, mi esposa lo tomó por el brazo y le dijo que se comportara, el solo se reía como jamás lo había hecho, Carolina, nuestra hija lloraba desconsolada y el cura cada vez más frenético eleva sus plegarias con más fuerza, todo estaba en un ambiente extrañísimo, mi esposa le gritaba a nuestro hijo Fabián que dejara de reírse, en un segundo todo cambió, todo quedó en silencio, mi hijo, mi hija y el cura se callaron en seco, mire a mi esposa y ella me miraba incrédula, fueron 4 o 5 segundos de silencio, como en cámara lenta, mi hijo me miro, su mirada era fría, inexpresiva, se quedo mirandome fijo, senti escalofrio, mi hija me tomó del brazo muy fuerte, no con la fuerza de una niña de esa edad, parecía la fuerza de un hombre gigante, intente soltarme pero no pude, mi esposa intentaba volver a mi hijo en sí, el susto era increíble, mi hijo voltio la mirada hacia su mamá y le gritó con una voz gruesa que jamas lo dejaria, mi hija Carolina grito muy fuerte y tras una pausa mis dos hijos vomitaron, el olor era terrible, estaba tan asustado por lo que había pasado que solo los abrace junto con mi esposa por un largo rato, mis pequeños hijos cayeron en un sueño de varias horas, fuimos con el cura a la casa y hablamos de lo que había pasado, el señor muy tranquilamente nos contó que no era la primera vez que hacía eso, era muy experimentado en ciertos casos de posesión, a la mañana siguiente mis dos pequeños se levantaron como si nada hubiera pasado, mi hija carolina se levantó 100 por ciento recuperada y no volvió a sufrir de ningún ataque y vive su vida muy feliz, por el contrario de mi hijo que pasó de ser un niño feliz a un pequeño retraído, no entendemos qué pasó, nos preocupa nuestro hijo que parece no haber superado lo vivido.
aunque en las noches cuando lo veo dormir algo me recuerda la voz que decia que jamas lo dejaria, espero que en un futuro lo olvide y seamos la familia feliz que fuimos.


Fabian Mendoza.


domingo, 15 de septiembre de 2013

La mano fria


Mi nombre es Sofia, tengo 35 años, mi historia comenzó cuando tenía 29, me fui a vivir a un pequeño apartamento con mi novio Manuel, estábamos esperando un bebé y decidimos formar una familia, no teníamos mucho dinero, nos pasamos de casa de nuestros padres a un pequeño apartamento en el centro, hay la pesadilla comenzó, una noche fui a la cocina a comer algo, mientras Manuel veía televisión, me senté en el comedor a comer fruta (dieta del embarazo), estaba muy tranquilo todo,pero me sentía inquieta, después de unos minutos sentí una mano fría tocar mi hombro, me voltee pensando que era Manuel, pero no había nadie, quede fria!, llame a Manuel a gritos, cuando Manuel alarmado llegó a la cocina varias de las puertas del apartamento se cerraron de golpe, fue el inicio de nuestro calvario, otro dia, decorando la habitación de nuestro bebé, sentí que alguien me miraba, Manuel estaba trabajando, así que no habia nadie mas en el apartamento, me sentí intimidada, al querer salir de la habitación la puerta se cerró, me quede en shock, con fuerza intenté abrir la puerta pero estaba bloqueada, comenze a gritar y a golpear la puerta, había algo en la habitación que se me acercaba, grite con toda mi fuerza, sentí moverse a mi bebé y la puerta se abrió, salí corriendo y me encontré con Manuel en las escaleras, no quería volver jamás a ese apartamento.

Varios días después Manuel se levantó por unos ruidos, fue a mirar mientras yo dormía, recorrió todo el apartamento y nada, cuando volvía por el corredor vio como si alguien entrara a nuestra habitación y cerrara la puerta, Manuel corrió e intentó abrirla y no pudo, yo me levanté y vi a alguien parado mirándome, me quede congelada, solo dije que por favor no le hiciera daño a mi bebe, en ese instante entró Manuel de un empujón y nos quedamos mirándonos muertos del susto.

Manuel que viene de familia católica, puso en la casa varios crucifijos y eso empeoró la situación, las luces se apagaban, escuchábamos ruidos en el apartamento, pasos, golpes y lamentos, decidimos buscar otro sitio donde vivir, pero a un mes del nacimiento de nuestro bebé no teníamos mucho dinero así que nos tocaba esperar, la unica solucion para vivir tranquilos fue traer al cura del barrio, el cura hizo rezos, regó agua bendita y nos aseguro que ya todo había pasado, esa noche un poco más tranquilos vino lo peor, estábamos durmiendo y algo me despertó, me levanté algo alterada, hacia mucho frio, camine hacia el baño y algo me tomó de los hombros muy fuerte y me arrojo al piso, grite y Manuel se despertó, saltó de la cama e intento levantarme del suelo, pero algo lo tomo por el cuello y empezó a asfixiarlo, cayó al suelo, como pude me levanté y vi una sombra encima de manuel que intenta ahogarlo, grite como loca, intente quitar lo que sea que estaba encima de Manuel, sentí una fuerza horrible que me lanzo al otro lado de la habitación, ahora me estaba asfixiando a mi, sentía una manos en mi cuello y yo solo pensaba en mi bebe, empeze a rezar y a pedir que no lastimara a mi bebé, hasta que me soltó, salimos corriendo de la casa muy asustados, yo estaba muy golpeada y sangraba, fuimos de inmediato al hospital, no pensábamos en lo habíamos dejado en la casa, solo pensábamos en la salud de mi bebe, esa noche tuve por cesárea a un hermoso bebé prematuro, lo llamamos Rafael  que es un ángel de la curación del cuerpo y el espíritu, estuvimos varias semanas en el hospital y en la casa de mi madre, no queríamos volver a ese apartamento,pero no teniamos otra opcion, volvimos al apartamento con mucho miedo, pero algo extraordinario pasó con el nacimiento de nuestro bebé, los problemas con ese apartamento terminaron, no volvimos a sentir nada.

Estuvimos muy felices en ese apartamento otro año, hasta que las cosas económicas mejoraron, nos pasamos a otro apartamento mucho mejor, pero siempre con los recuerdos de lo que vivimos.

Ahora Rafael va a cumplir 6, de vez en cuando lo escucho hablar con alguien en su habitación , cuando le pregunto que con quien hablaba, me dice que con una amiga que se llama Esther y que se parece a mi y que nunca quiso lastimarnos.


Sofia.