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lunes, 2 de diciembre de 2013

Eso.


Y lo vi al abrir los ojos, no tenía una figura definida, claramente ante mis ojos un espanto, un diablo, intente gritar con todas mis fuerzas, pero no pude, esta petrificada, loca.

Mi cuerpo estaba pegado a la cama, un peso increíble me hundía a cada segundo, apenas si podía respirar, las lágrimas resbalaban por las esquinas de mis ojos, quería llorar más, pero ver sobre mi cama a eso, si eso, porque qué otro nombre le puedo decir a esa maldición que apareció esa noche volando por la habitación, una sombra, una energía pútrida, comencé a rezar en mi mente, un padre nuestro, dos, tres, pero nada cambiaba, solo la cosa pútrida se tornaba más feroz, pensé en mis hijos en la otra habitación, pero lo que eso generaba en mí era un dolor inmenso, una ausencia de alma, el terror se apoderó de mí, con las pocas fuerzas le intente gritar que me dejara, que quería volver a ver a mis hijos, con más furia descendió del techo hacia mí, cerré los ojos con mucha fuerza no quería ver, esa sombra estaba posada encima mio a unos centímetros, mi corazón zumbaba en mis oídos por la fuerza de los latidos, sentía mi piel quemándose, el olor putrefacto me hizo vomitar, casi ahogándome apretaba mis puños, el peso de eso me fracturó dos costillas, tome mi ultimo aliento, era el último esfuerzo que podía hacer.

Y grite, tan fuerte como pude, con el terror en mis pulmones, mi grito se mezcló con el sonido que generó esa cosa, fue una mezcla de gritos de dolor, de miedo. La cosa fuera lo que fuese desapareció enseguida, el peso desaparecio tambien, salte de la cama hacia el piso, respirando hondo, llenándome de valor, corri lo mas rapido que pude y prendi la luz. La habitación estaba tan vacía como los años en que quede viuda, fui a la habitación de mis hijos que oyeron el espantoso grito de esa cosa y el mío propio, estuvimos abrazados en el piso hasta que amaneció, en el hospital les conté lo sucedido, por supuesto que nadie me creyó, antes de salir una enfermera se acerco a mi, me invito a rezar un padre nuestro y me aconsejo que la sal era lo mejor para esos casos, en mi habitación hay en mi mesa y en la entrada, unas tijeras abiertas colgando detrás de la puerta, un revolver en mi almohada y valor, mucho valor para poder dormir.

domingo, 15 de septiembre de 2013

La mano fria


Mi nombre es Sofia, tengo 35 años, mi historia comenzó cuando tenía 29, me fui a vivir a un pequeño apartamento con mi novio Manuel, estábamos esperando un bebé y decidimos formar una familia, no teníamos mucho dinero, nos pasamos de casa de nuestros padres a un pequeño apartamento en el centro, hay la pesadilla comenzó, una noche fui a la cocina a comer algo, mientras Manuel veía televisión, me senté en el comedor a comer fruta (dieta del embarazo), estaba muy tranquilo todo,pero me sentía inquieta, después de unos minutos sentí una mano fría tocar mi hombro, me voltee pensando que era Manuel, pero no había nadie, quede fria!, llame a Manuel a gritos, cuando Manuel alarmado llegó a la cocina varias de las puertas del apartamento se cerraron de golpe, fue el inicio de nuestro calvario, otro dia, decorando la habitación de nuestro bebé, sentí que alguien me miraba, Manuel estaba trabajando, así que no habia nadie mas en el apartamento, me sentí intimidada, al querer salir de la habitación la puerta se cerró, me quede en shock, con fuerza intenté abrir la puerta pero estaba bloqueada, comenze a gritar y a golpear la puerta, había algo en la habitación que se me acercaba, grite con toda mi fuerza, sentí moverse a mi bebé y la puerta se abrió, salí corriendo y me encontré con Manuel en las escaleras, no quería volver jamás a ese apartamento.

Varios días después Manuel se levantó por unos ruidos, fue a mirar mientras yo dormía, recorrió todo el apartamento y nada, cuando volvía por el corredor vio como si alguien entrara a nuestra habitación y cerrara la puerta, Manuel corrió e intentó abrirla y no pudo, yo me levanté y vi a alguien parado mirándome, me quede congelada, solo dije que por favor no le hiciera daño a mi bebe, en ese instante entró Manuel de un empujón y nos quedamos mirándonos muertos del susto.

Manuel que viene de familia católica, puso en la casa varios crucifijos y eso empeoró la situación, las luces se apagaban, escuchábamos ruidos en el apartamento, pasos, golpes y lamentos, decidimos buscar otro sitio donde vivir, pero a un mes del nacimiento de nuestro bebé no teníamos mucho dinero así que nos tocaba esperar, la unica solucion para vivir tranquilos fue traer al cura del barrio, el cura hizo rezos, regó agua bendita y nos aseguro que ya todo había pasado, esa noche un poco más tranquilos vino lo peor, estábamos durmiendo y algo me despertó, me levanté algo alterada, hacia mucho frio, camine hacia el baño y algo me tomó de los hombros muy fuerte y me arrojo al piso, grite y Manuel se despertó, saltó de la cama e intento levantarme del suelo, pero algo lo tomo por el cuello y empezó a asfixiarlo, cayó al suelo, como pude me levanté y vi una sombra encima de manuel que intenta ahogarlo, grite como loca, intente quitar lo que sea que estaba encima de Manuel, sentí una fuerza horrible que me lanzo al otro lado de la habitación, ahora me estaba asfixiando a mi, sentía una manos en mi cuello y yo solo pensaba en mi bebe, empeze a rezar y a pedir que no lastimara a mi bebé, hasta que me soltó, salimos corriendo de la casa muy asustados, yo estaba muy golpeada y sangraba, fuimos de inmediato al hospital, no pensábamos en lo habíamos dejado en la casa, solo pensábamos en la salud de mi bebe, esa noche tuve por cesárea a un hermoso bebé prematuro, lo llamamos Rafael  que es un ángel de la curación del cuerpo y el espíritu, estuvimos varias semanas en el hospital y en la casa de mi madre, no queríamos volver a ese apartamento,pero no teniamos otra opcion, volvimos al apartamento con mucho miedo, pero algo extraordinario pasó con el nacimiento de nuestro bebé, los problemas con ese apartamento terminaron, no volvimos a sentir nada.

Estuvimos muy felices en ese apartamento otro año, hasta que las cosas económicas mejoraron, nos pasamos a otro apartamento mucho mejor, pero siempre con los recuerdos de lo que vivimos.

Ahora Rafael va a cumplir 6, de vez en cuando lo escucho hablar con alguien en su habitación , cuando le pregunto que con quien hablaba, me dice que con una amiga que se llama Esther y que se parece a mi y que nunca quiso lastimarnos.


Sofia.