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lunes, 23 de septiembre de 2013

El Pactum



Mi nombre es Juan Carlos Lineros, tengo 36 años, casi 37, estudié teología y soy ministro de la santísima Iglesia,  me incorpore al seminario apenas cumpli los 16 años, muchos me critican pero creo que es una vocación desde que nací, bueno mi historia es de uno de mis trabajos con el Padre Vicente Ortega, el Padre es bien conocido en esta ciudad, tiene muchos años de experiencia en todo, desde matrimonios hasta cosas del más allá, en una ocasión vino una mujer de unos 50 años, muy exaltada, habló en privado con el padre Vicente, después de unos 20 minutos el Padre me mandó a llamar, me hizo entrar a su despacho, la mujer lloraba, tenía un rosario en sus manos y no lo dejaba de apretar, el padre me llamó al un lado de la mujer y me pregunto que si quería acompañarlo a una batalla, se me hizo extraño la forma en que el Padre le decía a aquella situación, obviamente le dije que sí, me pidió que fuera solo a rezar varios padre nuestro y que luego lo buscara para hacer una confesión para poder ir tranquilos, estaba muy feliz de acompañar al Padre Vicente. Media hora después nos fuimos en el carro del padre, la mujer iba delante con el Padre y lo guiaba por las callecitas del barrio, la mujer todavia seguia llorando, los nervios se me estaban subiendo mientras nos acercabamos, llegamos a una casa muy humilde, los vecinos nos miraban con miedo, el chisme se había esparcido rápido por las calles, una mujer se le acercó al padre Vicente y le besó la mano, el Padre apenas le sonrió y le dio su bendición, el padre era un santo entre los pobladores, muy conocido por sus dotes religiosos, entramos a la casa y el padre con una mirada me llamó, me dijo muy prudentemente que fuera fuerte, que iba a ser un gran paso en mi vida y que iba a ver las gracias del señor, mi corazón se llenó de alegría y de miedo, caminamos por un corredor hasta una habitación, la señora que nos había conducido le presentó a la señora que habitaba la casa, la señora muy nerviosa le explicaba al padre lo que pasaba, el padre solo asentía y le decía que todo estaría bien, le pidió a la señora que por favor trajera una toalla y un balde con agua, entramos a la pequeña habitación donde había una joven de unos 23 años, se veía muy asustada, cuando la joven vio al Padre Vicente empezó a llorar y a decirle que la ayudara, el padre y uno de los hermanos de la joven estaban también en la habitación, eran inertes, inexpresivos, tal vez porque no entendían lo que pasaba, el Padre Vicente me pidió que me uniera en oración al pie de la joven, rezamos un Padre nuestro y dimos gracias por ponernos en el camino de aquella familia, el padre extendió sobre una mesa los objetos que traía en la maleta de la curia, un misal en latín, tres crucifijos que era la trinidad, una pequeña botella de agua bendita, una pequeña toalla, un rosario y unas estampillas de plástico con las imágenes de la virgen y del niño Jesús, en la maleta traía una bufanda que se llama la estola, pidió mientras se acomodaba la estola que sentaran a la niña en una silla, sacó por último de la maleta una larga cuerda y me pidió que  ayudara a atar a la joven, el padre pidió que sacaran a los curiosos y que cerraran la puerta tras ellos, el Padre comenzó con la bendición a la familia y a la joven, el ambiente era terrible, las miradas se centraban en el padre mientras abría el misal, las palabras en latín hicieron mella en la joven que empezó a transformarse en algo, la madre mojaba la toalla y limpiaba la boca y el sudor de la joven, el padre Vicente incrementar la fuerza de su voz, la muchacha que era más bien delgada tomó una fuerza increíble, entre el padre y el hermano que eran hombres grandes no podían casi mantenerla sentada en la silla, la madre solo intentaba consolar a la joven, yo comenze a orar pidiendo por la pobre familia, el Padre Vicente gritaba el latin y la joven entro en estado como posesion, hablaba en lenguas y blasfemaba, el padre vicente tomo uno de sus crucifijos y lo introdujo en el balde con agua, la mujer siendo más pequeña que todos nosotros estaba doblegando nuestras fuerzas, la cara se le transformó y sus ojos se pusieron de un color amarillento, el Padre Vicente introdujo la toalla en el balde y dijo que esa era el agua de vida y con eso regó el rostro de la joven, la mujer vociferó de nuevo en lenguas, gritaba muy fuerte y empezamos a sentir que en la habitación no estábamos solos, había algo que impregnaba el ambiente de suciedad, el Padre tomó el segundo crucifijo y le gritó que en el nombre del hijo dejara el cuerpo de la joven y volviera a donde pertenecía, la joven con una fuerza sobrehumana se soltó y lanzó al hermano a unos cuatro metros contra la pared de la habitación, la madre de la joven se desmayó, el padre le pedía a su hija que se calmara, que volviera con él, la mujer lo tomó del cuello y lo levantó por los aires, el hombre que notablemente era bastante grande, mucho mas que la joven parecia un papel, el Padre Vicente le envolvió el brazo con la estola, con lo cual la mujer grito de forma macabra, soltó a su padre y lo dejó caer con fuerza en el piso, el hombre perdió el conocimiento con el impacto, el Padre Vicente con una voz firme sentó a la joven de nuevo en la silla, la mujer se calmó un poco, el Padre me tomó por el brazo y me miró fijo, me dijo muy sereno que yo era el único que podía ayudarle, que necesitaba de mi ayuda o ninguno de nosotros saldría de ahí, me impacto la calma del Padre, me concentré en sus palabras  y comenzamos las oraciones, la mujer chillaba y blasfemaba, hablaba en lenguas, el padre utilizando toda su fuerza se mantiene firme, estuvimos unos 20 minutos más hasta que la mujer nos dijo su nombre, más bien el nombre del ser que la poseía, no puedo decirlo por seguridad, pero por mis estudios sé que el ser que poseía a la joven era muy poderoso y tenía un alto cargo en las tinieblas, rara vez un ente de esa naturaleza entraba en posesión de una persona y muy rara vez la persona salía con vida de esa clase de fuerza, el Padre Vicente se tomó un respiro mientras doblegaba al ente, en ese breve espacio el Padre Vicente me pidió que siguiera con su labor, que jamas abandonara a la gente, que diera todo de mi, la joven o el ente recuperó el aliento y de nuevo seguimos con la batalla, unas horas después, el Padre no podía vencer a la posesión, tomó el tercer crucifijo y le gritó que en nombre del espíritu santo le ordenaba hacer un Pactum, el ente entró en calma y con una voz gutural empezó hablar en un idioma que jamas habia oido, el padre Vicente entabló en ese idioma una conversación que duró no más de 5 minutos, mientras ellos hablaban, yo estaba extenuado de rodillas al piso, tras las palabras de ambos el ente entró en risas, se sentó en la silla y me miro, la mirada más aterradora que jamas crei ver, solo me dijo en un perfecto español, que algun dia yo pelearia por las almas de las personas y que esperaría ese dia, me quede frio, el Padre Vicente puso la mano en la frente de la joven y esta se desvaneció en los brazos del padre, horas más tarde los padres y el hermano de la joven volvieron en sí, la joven estaba más tranquila y volvió a ser una joven alegre, el padre me tomó de las manos y me dio las gracias, las gracias por acompañarlo en esas travesías y me pidió que caminara junto a él, sus palabras me llenaron de alegría y de tristeza, años después el Padre Vicente murió de un infarto mientras dormía, me dejo sus preciados objetos en mi casillero, con una nota.


“Querido Juan.

Me encomiendo a nuestro Señor, pidiéndole que te llene de fuerzas en el largo camino en el cual yo no podré acompañarte, te dejo mis valiosas posesiones, no son lujos ni riquezas pero son los elementos que te acompañarán en las duras batallas que tendrás de ahora en adelante, confío en nuestro señor para que encuentres tu propio camino hacia mi, no sera facil tu enemigo pero ya lo conoces.

te llevo en mis oraciones y espero que tu me lleves en las tuyas, mi sacrificio no fue fácil pero con ayuda de Dios se que llegaras a mi y me liberaras.
con Dios siempre.

Padre Vicente Ortega”.

Padre Juan Carlos Lineros.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Más allá


“Me llamo Luisa y tengo 17 años, lo que les voy a contar se que es dificil de creer, pero yo estube hay y es la única verdad, hace unas semanas nos entró la curiosidad por saber que había en el más allá, cosas de fantasmas y eso, era más bien un juego de niñas, más para asustarnos entre nosotras, no era más que una simple curiosidad, mi amiga Marisol nos trajo unas revistas esotéricas, entre tanta basura de las revistas nos topamos con un conjuro para ser exitosas y tener fortuna, era algo muy sencillo, unas velas, un círculo y palabras mágicas, tal vez el juego nos llevó más allá, decidimos poner en práctica el dichoso ritual, después del colegio salimos para la casa de nuestra amiga Marisol, una casona de grandes ventanales y solitaria, empezamos poco a poco a organizar nuestro ritual, las velas encendidas, mis tres mejores amigas y yo, todas tomadas de las manos, entre risas y bromas terminamos el patético ritual, luego nos sentamos en la sala de estar, aburridas decidimos dar un paso más en nuestra aventura, Marisol saco de la habitación de su hermano mayor una tabla ouija, nos quedamos mirándonos y sin chistar todas aceptamos el juego, nos sentamos de nuevo con las velas encendidas, nos preguntamos por las tantas historias que había sobre la ouija, pero la curiosidad mato al gato, después de un rato de estar llamando famosos muertos y de ver que nada pasaba, mi amiga Liz sugirió llamar algo más poderoso, nos tomamos unos segundos para pensarlo, todas accedieron menos yo, tal vez miedo o lo que sea que me alla dado lo agradezco, me senté a un lado solo a mirarlas, Marisol y Liz eran las más lanzadas, mientras Lorena y yo tratábamos de seguirles el paso, muchas veces no llegábamos a ser tan atrevidas, Lorena se sentó junto a ellas, les tomó unos minutos decidir a quién llamar, mientras se burlaban de mi por cobarde Marisol se lanzó y dijo que llamaran a Amón, nos quedamos mudas con las palabras de Marisol, todavía no se de donde saco el nombre, fueron unos segundos mientras escribían en la tabla, en silencio esperamos que algo pasara, la risa de todas nosotras rompió el ambiente, nos reimos de miedo, pero Liz seguía callada, algo en ella era diferente, Lorena trato de hacerla reaccionar, pero fue Marisol la que dio el primer grito de terror, la siguió Liz y Lorena, algo las espanto y yo que solo pensaba que trataban de jugar conmigo, yo estaba unos metros más atrás y no veía nada ni a nadie, las tres se intentaban esconder, los gritos me pusieron muy nerviosa, ya no queria jugar mas, me levante y fui a decirles que ya estaba bien de juegos, pero lo que vi me cambio la vida por completo, mis amigas no estaban jugando, algo les estaba atormentando pero yo no sabia que, Liz se tapaba los oídos y gritaba fuerte, Lorena se golpeaba la cabeza contra el suelo y Marisol trataba de arrancarse los ojos, me espante mucho, les gritaba con todas mis fuerzas que pararan, no sabia que hacer, intenté salir corriendo, pero Liz me tomo de la pierna y me enterró las uñas, estaban como locas, solté mi pierna y me arrastré a un rincón, no podía creer lo que estaba pasando, el rostro de Lorena estaba ya partido en dos y aun seguía golpeando el suelo, Marisol se había deformado la cara, Liz se paró del suelo y salió disparada por la gigante puerta de vidrio de la sala, dos pisos abajo hasta caer en el antejardín, a los tropezones llegue hasta Lorena e intente que parara de golpear el piso con su cabeza, hasta que cayó en mis piernas muerta, Marisol ya había tomado un pedazo de cristal de la ventana por donde se había lanzado Liz y se automutilaba el rostro, era espantoso, trate de detenerla, le pude quitar el trozo de vidrio de las manos pero ya era demasiado tarde, se había cortado tanto que se desangró, unas horas después llegaron los padres de Marisol y se encontraron con una masacre, en la ambulancia curaron mis heridas de la pierna y en el hospital los cortes en las manos por el vidrio que le quite a Marisol.”


*Extracto original de la entrevista con la Policía distrital de Luisa Sarmiento, Condenada a 38 años de prisión por el homicidio de sus compañeras de colegio en el año 1982.

NOTA: Una semana después de esta entrevista Luisa se desangró en su celda, aparentemente por las graves heridas en su cuerpo hechas por un objeto filoso, se desconoce el paradero del objeto ya que nunca se encontró dicho objeto en su celda.